martes, 23 de abril de 2013

LOS ESPECÍMENES EN LA FERIA DE SEVILLA




Resulta muy sorprendente la cantidad de especímenes que se pueden encontrar en, prácticamente, la semana que dura la Feria de Sevilla. Basta darse un paseo por el Real de la Feria o permanecer un par de horas en una Caseta para encontrar ejemplares muy bien definidos y con un marcado carácter de integración social y ciudadana.

Pero antes de continuar, vamos a repasar los dos conceptos que manejaremos en este escrito y que nos servirán como recordatorio para enmarcar en el espacio y en el tiempo el carácter profundo del mismo.

La palabra espécimen, aunque pueda parecer que tiene su origen en la palabras inglesa “spice” y “men” (recordar las Spice Girls con la señora Beckham y otras), no es así, y tiene su origen en el latín ”specĭmen”, por lo que deducimos claramente que hay palabras inglesas que provienen de nuestro muy bien amado latín.

Esta palabra, recordamos, significa: “muestra, modelo, ejemplar, normalmente con las características de su especie muy bien definidas”, y se refiere, pues, a algo de una especie que tiene unas características muy bien definidas y que sirve como modelo . Tenemos claro nuestro objeto de análisis. Encontrar y definir las características más singulares de los modelos en la Feria de Sevilla.

La Feria de Sevilla, vemos desde este momento, que cumple la definición anterior, por lo que nos encontraríamos con que nuestra Feria es el patrón, el modelo a seguir entre las ferias, desde que por el año 1846 fuera creada (como feria ganadera) por nuestros prohombres Bonaplata e Ibarra (de orígenes catalán y vasco respectivamente) en clara competencia con las de Mairena del Alcor y Sanlúcar la Mayor algo más antiguas.
La Feria ya presentaba en aquellos años muchos especímenes, aspectos singulares y característicos que podemos contemplar en dos cuadros que reproducimos. El primero es de Andrés Cortés y Aguilar y es del año 1856, y el segundo de Joaquín Domínguez Bécquer (tío del poeta) es del año 1867. Los dos cuadros representan prácticamente la misma escena y, yo diría que el segundo está inspirado en el primero. En cualquier caso, en los dos están representados varios claros especímenes, que continúan teniendo vigencia: la Puerta de San Fernando, origen, a mi entender, de la actual portada, las casetas que aparecen en ambos cuadros a la derecha y que son, en su diseño, como las actuales, los trajes de las damas que son un claro antecedente de los actuales y los jinetes a caballo, antecesor del actual Paseo de Caballos. Vemos, pues, que ya entonces se marcaban tendencias en las costumbres y modas que en muchos casos han llegado hasta nuestros días y que hacen tan singular a la Feria de Sevilla.

En aquellos años, la Feria estaba situada en el Prado de San Sebastián, lugar de enterramientos colectivos en épocas de epidemias (muerte y vida en un mismo lugar, parejos, otra constante del sentir popular, de algo que caracteriza a nuestra especie, también es Tánatos y Eros), que poco a poco se fue recuperando e integrando en la ciudad, conociéndose ya por El Prado.

Citaba antes a un modelo que, pienso, es el más característico de la Feria: el Traje de Flamenca (antiguamente más conocido como de Gitana). No se puede entender la Feria sin esta prenda, su variedad de estilos, su colorido, sus hechuras, sus complementos, o avíos, como aquí se le llaman, En resumen un espécimen de seducción.

Por el lado de la masculinidad, pienso que podemos considerar como modelo a todo el mundo del caballo (guerrero, jinete, caballero) que en la Feria tiene su máxima expresión en el Paseo de Caballos: coches engalanados con damas vestidas con sus mejores prendas y caballos con jinetes vestidos de corto y damas a la grupa. Un mar de coloridos y ordenado desorden. Otro modelo en su especie.

La Feria no se puede entender sin hablar, sin comer, sin beber y sin bailar. El tratar con la gente, con los amigos, lo que hacían nuestros antepasados en la feria de ganado se ha trasladado, en algunos casos al mundo de los negocios, pero en la otra inmensa mayoría ese hablar es con los amigos y familiares. Se habla de lo divino y lo humano, del Betis y del Sevilla, de los toros y del fútbol, del gobierno y de la oposición, etc. En definitiva, convivencia, saber estar, saber hacer.

En el campo del comer y el beber, si que la historia y el conocimiento profundo de este pueblo nuestro ha ido modelando los gustos, los sabores, la vista, los olores, en definitiva el complemento ideal del hablar. Mariscos, pescados y embutidos delimitan el mundo del yantar, como nos habla El Quijote. Y en ese mundo está el Rey, su majestad El Jamón, un espécimen entre otros, una joya de ese del que nos gusta todo hasta los andares, el viejo cerdo.

La integración entre el vestir y el comer ha dado lugar a que algún artista de los muchos que hay en esta tierra se haya atrevido a presentar el Traje de Gitana de Jamón para una muñeca. Un espécimen para el futuro.

Y, ¿qué decir del beber? Pues en este caso disponemos de: la cerveza, el “rebujito” (manzanilla con hielo y seven up), el fino y la manzanilla. Esta última es la Reina. Tomada en catavinos de cristal y fresquita, es otro modelo, otro referente, un complemento indispensable en la Feria. El Rey y la Reina, el Jamón y la Manzanilla.

En cuanto el baile. ¿Qué se puede decir? El baile por Sevillanas es música, ritmo, colorido, belleza. En las Casetas, en la calle se bailan las sevillanas, la mujer con el hombre o parejas de mujeres, en el primer caso nuevamente tenemos otro espécimen de seducción; cuatro movimientos, cuatro fases para un feliz entendimiento.

Una velada, una jornada, una madrugada de Feria no se puede finalizar sin hacer un alto para tomar chocolate, churros o los famosos buñuelos en la, por mi, denominada “Grand Place”, lugar que centraliza todas las casetas con estas especialidades, regentadas en la mayoría de los casos por gitanos. Otro lugar modélico, por su organización, limpieza, excelentes productos y singularidad de los personajes como el denominado “Chiquito de Bronce”, los encajes y las buñoleras. En la foto de Lucian Levy de 1882 ya podemos ver las buñoleras con sus vestidos blancos similares a los actuales. La realidad actual es fruto de nuestra historia.

Voy a terminar refiriéndome a los que en tono coloquial y sin seguir la norma culta, como dice la Real Academia Española, los podemos llamar y los llamo, “los especimen”, personajes singulares que pueblan el mundo de la Feria, en muchos casos para llamar la atención, por esnobismo y en otros para ganarse la vida. Este año hemos tenido la ocasión de encontrarnos con casos como: quinceañera con pantis al aire, hombres anuncio de Bob Esponja y Mickey Mouse, hombre estatua con candil, shorts para bailar sevillanas, distintos tipos de disfraces, el conductor en traje goyesco del coche de caballos, etc. Ellos son un exponente que complementa la Feria.

Hemos cumplido nuestro objetivo identificando y caracterizando los aspectos más singulares de la Feria de Sevilla, los que la hacen tan modélica, modelada año a año por todos sus participantes, sean de la ciudad o forasteros y que por ello son los más especímenes de todos los que hemos relacionado y analizado en este escrito, los verdaderos artífices del milagro. ¡Vaya por él, el participante de la Feria!



Salvador Gracia Navarro
Fotos: Facebook
23 Abril 2013

1 comentario:

  1. Chari y Salvador,
    Con esa descripción ¡da muchas ganas de gozar de vuestra siempre maravillosa compañía! Un abrazo

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