Resulta muy sorprendente la cantidad de especímenes que se
pueden encontrar en, prácticamente, la semana que dura la Feria de Sevilla.
Basta darse un paseo por el Real de la Feria o permanecer un par de horas en una
Caseta para encontrar ejemplares muy bien definidos y con un marcado carácter
de integración social y ciudadana.
Pero antes de continuar, vamos a repasar los dos conceptos
que manejaremos en este escrito y que nos servirán como recordatorio para enmarcar
en el espacio y en el tiempo el carácter profundo del mismo.
La palabra espécimen, aunque pueda parecer que tiene su
origen en la palabras inglesa “spice” y “men” (recordar las Spice Girls con la
señora Beckham y otras), no es así, y tiene su origen en el latín ”specĭmen”, por lo que deducimos claramente que hay palabras inglesas que provienen
de nuestro muy bien amado latín.
Esta palabra, recordamos,
significa: “muestra,
modelo, ejemplar, normalmente con las características de su especie muy bien definidas”,
y se refiere, pues, a algo de una especie que tiene unas características muy
bien definidas y que sirve como modelo . Tenemos claro nuestro objeto de
análisis. Encontrar y definir las características más singulares de los modelos
en la Feria de Sevilla.
La
Feria de Sevilla, vemos desde este momento, que cumple la definición anterior,
por lo que nos encontraríamos con que nuestra Feria es el patrón, el modelo a
seguir entre las ferias, desde que por el año 1846 fuera creada (como feria
ganadera) por nuestros prohombres Bonaplata e Ibarra (de orígenes catalán y
vasco respectivamente) en clara competencia con las de Mairena del Alcor y
Sanlúcar la Mayor algo más antiguas.
La
Feria ya presentaba en aquellos años muchos especímenes, aspectos singulares y
característicos que podemos contemplar en dos cuadros que reproducimos. El
primero es de Andrés Cortés y Aguilar y es del año 1856, y el segundo de
Joaquín Domínguez Bécquer (tío del poeta) es del año 1867. Los dos cuadros
representan prácticamente la misma escena y, yo diría que el segundo está
inspirado en el primero. En cualquier caso, en los dos están representados varios
claros especímenes, que continúan teniendo vigencia: la Puerta
de San Fernando, origen, a mi entender, de la actual portada, las casetas que
aparecen en ambos cuadros a la derecha y que son, en su diseño, como las
actuales, los trajes de las damas que son un claro antecedente de los actuales
y los jinetes a caballo, antecesor del actual Paseo de Caballos. Vemos, pues,
que ya entonces se marcaban tendencias en las costumbres y modas que en muchos
casos han llegado hasta nuestros días y que hacen tan singular a la Feria de Sevilla.
En aquellos años, la Feria estaba situada en el Prado de
San Sebastián, lugar de enterramientos colectivos en épocas de epidemias
(muerte y vida en un mismo lugar, parejos, otra constante del sentir popular,
de algo que caracteriza a nuestra especie, también es Tánatos y Eros), que poco
a poco se fue recuperando e integrando en la ciudad, conociéndose ya por El
Prado.
Citaba antes a un modelo que, pienso, es el más
característico de la Feria: el Traje de Flamenca (antiguamente más conocido
como de Gitana). No se puede entender la Feria sin esta prenda, su variedad de
estilos, su colorido, sus hechuras, sus complementos, o avíos, como aquí se le
llaman, En resumen un espécimen de seducción.
Por
el lado de la masculinidad, pienso que podemos considerar como modelo a todo el
mundo del caballo (guerrero, jinete, caballero) que en la Feria tiene su máxima
expresión en el Paseo de Caballos: coches engalanados con damas vestidas con
sus mejores prendas y caballos con jinetes vestidos de corto y damas a la grupa.
Un mar de coloridos y ordenado desorden. Otro modelo en su especie.
La Feria no se puede entender sin hablar, sin comer, sin
beber y sin bailar. El tratar con la gente, con los amigos, lo que hacían
nuestros antepasados en la feria de ganado se ha trasladado, en algunos casos
al mundo de los negocios, pero en la otra inmensa mayoría ese hablar es con los
amigos y familiares. Se habla de lo divino y lo humano, del Betis y del
Sevilla, de los toros y del fútbol, del gobierno y de la oposición, etc. En
definitiva, convivencia, saber estar, saber hacer.
En el campo del comer y el beber, si que la historia y el
conocimiento profundo de este pueblo nuestro ha ido modelando los gustos, los
sabores, la vista, los olores, en definitiva el complemento ideal del hablar.
Mariscos, pescados y embutidos delimitan el mundo del yantar, como nos habla El
Quijote. Y en ese mundo está el Rey, su majestad El Jamón, un espécimen entre
otros, una joya de ese del que nos gusta todo hasta los andares, el viejo
cerdo.
La
integración entre el vestir y el comer ha dado lugar a que algún artista de los
muchos que hay en esta tierra se haya atrevido a presentar el Traje de Gitana
de Jamón para una muñeca. Un espécimen para el futuro.
Y, ¿qué decir del beber? Pues en este caso disponemos de:
la cerveza, el “rebujito” (manzanilla con hielo y seven up), el fino y la
manzanilla. Esta última es la Reina. Tomada en catavinos de cristal y
fresquita, es otro modelo, otro referente, un complemento indispensable en la
Feria. El Rey y la Reina, el Jamón y la Manzanilla.
En cuanto el baile. ¿Qué se puede decir? El baile por
Sevillanas es música, ritmo, colorido, belleza. En las Casetas, en la calle se
bailan las sevillanas, la mujer con el hombre o parejas de mujeres, en el
primer caso nuevamente tenemos otro espécimen de seducción; cuatro movimientos,
cuatro fases para un feliz entendimiento.
Una
velada, una jornada, una madrugada de Feria no se puede finalizar sin hacer un
alto para tomar chocolate, churros o los famosos buñuelos en la, por mi,
denominada “Grand Place”, lugar que centraliza todas las casetas con estas
especialidades, regentadas en la mayoría de los casos por gitanos. Otro lugar
modélico, por su organización, limpieza, excelentes productos y singularidad de
los personajes como el denominado “Chiquito de Bronce”, los encajes y las buñoleras.
En la foto de Lucian Levy de 1882 ya podemos ver las buñoleras con sus vestidos
blancos similares a los actuales. La realidad actual es fruto de nuestra historia.
Voy a terminar refiriéndome a los que en tono coloquial y
sin seguir la norma culta, como dice la Real Academia Española, los podemos
llamar y los llamo, “los especimen”, personajes singulares que pueblan el mundo
de la Feria, en muchos casos para llamar la atención, por esnobismo y en otros
para ganarse la vida. Este año hemos tenido la ocasión de encontrarnos con
casos como: quinceañera con pantis al aire, hombres anuncio de Bob Esponja y
Mickey Mouse, hombre estatua con candil, shorts para bailar sevillanas,
distintos tipos de disfraces, el conductor en traje goyesco del coche de
caballos, etc. Ellos son un exponente que complementa la Feria.
Hemos cumplido nuestro objetivo identificando y
caracterizando los aspectos más singulares de la Feria de Sevilla, los que la
hacen tan modélica, modelada año a año por todos sus participantes, sean de la
ciudad o forasteros y que por ello son los más especímenes de todos los que
hemos relacionado y analizado en este escrito, los verdaderos artífices del
milagro. ¡Vaya por él, el participante de la Feria!
Salvador Gracia Navarro
Fotos: Facebook
23 Abril 2013
