jueves, 11 de abril de 2013

LOS CORIFEOS




El destino ha querido que hayan coincidido en la muerte tres personas, con tres papeles completamente diferentes en la vida pública, a las que la sociedad actual y su propia personalidad nos las presentan de manera diferente, siendo, en cierto modo, un reflejo de tres modos de entregarse a la propia sociedad.

Evidentemente me refiero a Sara Montiel, Margaret Thatcher y José Luis Sampedro. Tres perfiles completamente distintos: una actriz, cantante e icono erótico de un tiempo, una política actuando con mano dura en un momento histórico de cambio de paradigmas y un humanista que a partir de la economía se convierte en ello. Los tres personajes han fallecido con edades que ya superaban la media de longevidad y con mayor o menor grado de lucidez.

Sara Montiel hacía algún tiempo que incluso se había alejado de algunas excentricidades que habían caracterizado su última vida pública y privada, y había disminuido su presencia mediática. Era conocida por todo el mundo, no solamente el español, tanto como actriz de cine como cantante. Abandonó su faceta de artista cinematográfica por no desear entrar en las nuevas formas, que en aquel momento se comenzaban a llevar en el cine. Defendió sus convicciones tanto las de carácter personal como las artísticas. Prácticamente todos aplaudíamos a Sara.

La Dama de Hierro, apelativo que los medios de comunicación soviéticos aplicaron a Margaret Thatcher, hacía tiempo que estaba alejada completamente de la vida pública con una enfermedad consecuencia del envejecimiento celular. Durante sus once años de “premier” británica llevó adelante una clara política conservadora y rupturista hacia el estado de bienestar  que se había establecido en el Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial. Su propio partido la separó de la vida política cuando ya no era necesaria. También defendió sus convicciones políticas. Una mitad del mundo estaba de acuerdo con la Dama, el resto no estaba de acuerdo con la política que llevó a cabo en aquellos años de política dura.

El economista y escritor José Luis Sampedro abogó por una economía más humana que trató de enseñar desde sus puestos en la Universidad y poner en práctica en el sector de la banca donde trabajó. Sus puntos de vista los plasmó en sus obras de carácter económico y en sus novelas. Entre otras distinciones se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. También defendió sus convicciones durante su vida. Su apoyo a los profesores disidentes con el franquismo en 1965 le hizo exiliarse en diversas instituciones de enseñanza extranjeras. Su apoyo al movimiento de los “Indignados” o 15-M le produjo alguna crítica por parte de la oficialidad política. Era desconocido para mucha parte de nuestra sociedad.

Nos encontramos, pues, con tres personajes singulares en toda su vida activa y que han tenido una mayor o menor relevancia pública pero que en ningún caso han pasado desapercibidos, ni siquiera como han afrontado su muerte.

José Luis Sampedro no deseaba que su muerte fuera conocida en el momento del óbito y  se lo hizo saber a su esposa que lo comunicó cuando ya había sido incinerado. Sara Montiel murió de repente en su domicilio, la muerte le irrumpió aceleradamente, igual que ella lo hizo cuando estrenó “El último cuplé” e hizo nacer una estrella. La dama inglesa estaba hospitalizada y su enfermedad era terminal como lo fue el infarto cerebral que le resultó fatal.

Los corifeos mediáticos y oficiales han tenido distinta postura con estos tres personajes.

El escritor y humanista apenas ha tenido espacio en los medios. Seguramente los posibles homenajes que tenga tendrán su origen en el mundo intelectual y en el de los denominados “antisistema”. En el momento actual sus consideraciones de carácter económico no tienen cabida en el presente, todas ellas son heterodoxas.

El fallecimiento de nuestra Sarita si tuvo desde el primer momento un eco en los medios. El Ayuntamiento de Madrid pretendió liderar algún acto que finalmente quedó limitado a un homenaje popular en la Gran Vía madrileña escenario de sus éxitos cinematográficos. Tendremos espacios especiales en los medios audiovisuales, será recordada.

Margaret Thatcher si ha tenido un amplio coro en todos los medios, principalmente, como no puede ser de otra manera, en los medios ingleses. El Primer Ministro inglés tuvo que suspender su visita a nuestro país, y nuestro Jefe del Gobierno citó a la Dama de Hierro en la rueda de prensa a la que tuvo que hacer frente de modo individual. En el Reino Unido sí que han funcionado de una manera, pienso que exagerada, los corifeos. El funeral que tendrá lugar próximamente tendrá un carácter similar al que tuvieron la Reina Madre y la princesa Diana. No parece muy equilibrado para una política que el mérito que nos quieren hacer que veamos, esos corifeos, es que sus modos y métodos económicos son los que, ahora en esta crisis, nos está aplicando la denominada “troika”. Lo contrario de lo que nos ha tratado de enseñar nuestro José Luis Sampedro. Poco faltará para que el funeral de la señora Thatcher sea televisado en toda la Unión Europea.

En fin, nos tendremos que preguntar si es más importante el humanismo de Sampedro o la política de Thatcher. Nuestra cupletera está a salvo. Lo que nunca debemos hacer es hacerle caso a los corifeos, nos cambian las ópticas con las que debemos analizar los hechos. Lo que nos hacen ver como más importante no es lo mejor, lo que queda son las convicciones de cada uno, de los personajes singulares de nuestra sociedad.



Salvador Gracia Navarro
9 Abril 2013 

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