El destino ha querido que hayan coincidido en la muerte
tres personas, con tres papeles completamente diferentes en la vida pública, a
las que la sociedad actual y su propia personalidad nos las presentan de manera
diferente, siendo, en cierto modo, un reflejo de tres modos de entregarse a la
propia sociedad.
Evidentemente me refiero a Sara Montiel, Margaret Thatcher
y José Luis Sampedro. Tres perfiles completamente distintos: una actriz,
cantante e icono erótico de un tiempo, una política actuando con mano dura en
un momento histórico de cambio de paradigmas y un humanista que a partir de la
economía se convierte en ello. Los tres personajes han fallecido con edades que
ya superaban la media de longevidad y con mayor o menor grado de lucidez.
Sara Montiel hacía algún tiempo que incluso se había
alejado de algunas excentricidades que habían caracterizado su última vida
pública y privada, y había disminuido su presencia mediática. Era conocida por
todo el mundo, no solamente el español, tanto como actriz de cine como
cantante. Abandonó su faceta de artista cinematográfica por no desear entrar en
las nuevas formas, que en aquel momento se comenzaban a llevar en el cine. Defendió
sus convicciones tanto las de carácter personal como las artísticas.
Prácticamente todos aplaudíamos a Sara.
La Dama de Hierro, apelativo que los medios de comunicación
soviéticos aplicaron a Margaret Thatcher, hacía tiempo que estaba alejada completamente
de la vida pública con una enfermedad consecuencia del envejecimiento celular.
Durante sus once años de “premier” británica llevó adelante una clara política conservadora
y rupturista hacia el estado de bienestar
que se había establecido en el Reino Unido después de la Segunda Guerra
Mundial. Su propio partido la separó de la vida política cuando ya no era
necesaria. También defendió sus convicciones políticas. Una mitad del mundo
estaba de acuerdo con la Dama, el resto no estaba de acuerdo con la política
que llevó a cabo en aquellos años de política dura.
El economista y escritor José Luis Sampedro abogó por una
economía más humana que trató de enseñar desde sus puestos en la Universidad y poner
en práctica en el sector de la banca donde trabajó. Sus puntos de vista los
plasmó en sus obras de carácter económico y en sus novelas. Entre otras
distinciones se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. También
defendió sus convicciones durante su vida. Su apoyo a los profesores disidentes
con el franquismo en 1965 le hizo exiliarse en diversas instituciones de
enseñanza extranjeras. Su apoyo al movimiento de los “Indignados” o 15-M le
produjo alguna crítica por parte de la oficialidad política. Era desconocido
para mucha parte de nuestra sociedad.
Nos encontramos, pues, con tres personajes singulares en toda
su vida activa y que han tenido una mayor o menor relevancia pública pero que
en ningún caso han pasado desapercibidos, ni siquiera como han afrontado su
muerte.
José Luis Sampedro no deseaba que su muerte fuera conocida
en el momento del óbito y se lo hizo
saber a su esposa que lo comunicó cuando ya había sido incinerado. Sara Montiel
murió de repente en su domicilio, la muerte le irrumpió aceleradamente, igual
que ella lo hizo cuando estrenó “El último cuplé” e hizo nacer una estrella. La
dama inglesa estaba hospitalizada y su enfermedad era terminal como lo fue el
infarto cerebral que le resultó fatal.
Los corifeos mediáticos y oficiales han tenido distinta
postura con estos tres personajes.
El escritor y humanista apenas ha tenido espacio en los
medios. Seguramente los posibles homenajes que tenga tendrán su origen en el
mundo intelectual y en el de los denominados “antisistema”. En el momento
actual sus consideraciones de carácter económico no tienen cabida en el
presente, todas ellas son heterodoxas.
El fallecimiento de nuestra Sarita si tuvo desde el primer
momento un eco en los medios. El Ayuntamiento de Madrid pretendió liderar algún
acto que finalmente quedó limitado a un homenaje popular en la Gran Vía
madrileña escenario de sus éxitos cinematográficos. Tendremos espacios
especiales en los medios audiovisuales, será recordada.
Margaret Thatcher si ha tenido un amplio coro en todos los
medios, principalmente, como no puede ser de otra manera, en los medios
ingleses. El Primer Ministro inglés tuvo que suspender su visita a nuestro
país, y nuestro Jefe del Gobierno citó a la Dama de Hierro en la rueda de
prensa a la que tuvo que hacer frente de modo individual. En el Reino Unido sí
que han funcionado de una manera, pienso que exagerada, los corifeos. El
funeral que tendrá lugar próximamente tendrá un carácter similar al que
tuvieron la Reina Madre y la princesa Diana. No parece muy equilibrado para una
política que el mérito que nos quieren hacer que veamos, esos corifeos, es que
sus modos y métodos económicos son los que, ahora en esta crisis, nos está
aplicando la denominada “troika”. Lo contrario de lo que nos ha tratado de
enseñar nuestro José Luis Sampedro. Poco faltará para que el funeral de la
señora Thatcher sea televisado en toda la Unión Europea.
En fin, nos tendremos que preguntar si es más importante el
humanismo de Sampedro o la política de Thatcher. Nuestra cupletera está a
salvo. Lo que nunca debemos hacer es hacerle caso a los corifeos, nos cambian
las ópticas con las que debemos analizar los hechos. Lo que nos hacen ver como
más importante no es lo mejor, lo que queda son las convicciones de cada uno,
de los personajes singulares de nuestra sociedad.
Salvador Gracia Navarro
9 Abril 2013
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